Simulaciones geofísicas han demostrado que un núcleo líquido fue capaz de generar en los inicios de la Tierra el campo magnético que protege a nuestro planeta y su vida de la radiación cósmica dañina.
Otros planetas de nuestro sistema solar, como Marte, son constantemente bombardeados por partículas cargadas que dificultan la vida.
Los científicos explican la generación del campo magnético mediante el mecanismo conocido como teoría del dínamo. Esta teoría afirma que el enfriamiento lento y continuo del núcleo líquido de hierro y níquel impulsa corrientes circulares de material líquido en el núcleo externo, conocidas como corrientes de convección.
Al mismo tiempo, la rotación de la Tierra desvía estas corrientes, haciéndolas fluir en un patrón helicoidal. Estas corrientes de convección generan corrientes eléctricas, que a su vez producen campos magnéticos y, por lo tanto, la mayor parte del campo magnético terrestre.