El calor desprendido de la formación de rocas incandescentes apunta como una posible causa de la mayor extinción mundial hace casi 252 millones de años, según un estudio divulgado ayer en la revista Nature.
La investigación fue liderada por James Muirhead, asociado del Departamento de Ciencias de la Universidad de Artes y Ciencias de Siracusa (EEUU), junto con el geólogo estadounidense Seth Burgess y Samuel Bowring, profesor de Geología en el Instituto de Tecnología de Massachusetts.
Según sus pesquisas, la formación de rocas incandescentes desató una cadena de acontecimientos que desembocaron en la clausura del periodo geológico conocido como Pérmico, perteneciente a la Era Paleozoica.
