Un equipo de científicos de Western University explorando roca fundida en el cráter de impacto Haughton de Nunavut. Estas rocas fundidas proporcionan pruebas clave de la existencia de alteraciones hidrotermales, que proporcionan hábitats para la vida. Crédito: Gordon Osinski.
Un nuevo estudio sugiere que los cráteres de impacto deberían de ser considerados como objetivos de investigación de máximo interés por las agencias espaciales como NASA y ESA, no solo porque sus registros geológicos posteriores al impacto no tienen precio, sino también porque -y quizás sea lo más importante- pueden ser lugares principales en la búsqueda de hábitats potenciales para la vida extraterrestre.
