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domingo, 17 de diciembre de 2023

El Sol libera la llamarada más fuerte desde 2017

 


El Sol liberó este 14 de diciembre a las 17.02 UTC una llamarada X2.8, de la clase más potente en la escala, que resultó ser además la más poderosa que se ha registrado desde 2017.

La llamarada generó un inmenso pulso de radiación de alta energía que fue capturado en vídeo por la nave espacial Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA.

lunes, 5 de julio de 2021

El Sol registra la mayor erupción desde 2017


 

 La erupción se aprecia en la parte superior derecha.

Por sorpresa, el Sol registró este 3 de julio la erupción más grande desde 2017, evidencia de una reactivación del ciclo de once años de nuestra estrella.

La erupción solar se produjo a partir de una mancha solar llamada AR2838 a las 14.29 UTC y se registró como un poderoso evento solar de clase X1, según el Centro de Predicción del Clima Espacial de EE.UU. (SWPC) que rastrea el clima del sol. Causó un breve apagón de radio en la Tierra, dijeron funcionarios del centro en una actualización.

Imágenes del Observatorio de Dinámica Solar de la NASA muestran la erupción de la llamarada desde la extremidad superior derecha de la estrella vista por la nave espacial, una de las muchas utilizadas para monitorear el clima del sol.

viernes, 25 de septiembre de 2020

El Sol puede haber iniciado su vida con una compañera binaria

Ilustración de artista de una posible compañera solar, que los teóricos piensan que se desarrolló en el cúmulo donde nació el Sol y que luego se perdió. Crédito: M. Weiss.
 Una nueva teoría propuesta por científicos de Harvard sugiere que el Sol pudo haber tenido en el pasado una compañera de masa similar. Si se confirmara, la presencia de una compañera estelar en el pasado aumenta las probabilidades de que la nube de Oort se formara tal como la observamos.

sábado, 22 de diciembre de 2012

El sol y su máximo: como entenderlo y una nueva teoría de como predecir su actividad

En algún momento en los próximos meses - verano u otoño de 2013, según la NASA Marshall Space Flight Center - el sol alcanzará el máximo solar, el pico del número de manchas solares durante su ciclo de aproximadamente 11 años. A pesar de la regularidad aparente del sol, cada ciclo solar sigue existiendo. Aunque el ciclo promedio dure unos 11 años, algunos son de hasta 14 años o tan breve como nueve. Las tormentas solares pueden ser leves durante un máximo solar o graves durante un mínimo.

Como la ciencia solar sigue avanzando, los investigadores están encontrando nuevas maneras de estudiar y predecir el comportamiento de nuestra estrella, cuyos caprichos ponen en peligro nuestra forma de vida dependiente de la tecnología Pero, ¿qué significa el pico próximo de las tormentas solares, y cómo esas tormentas afectarán a la Tierra, aún no se sabe.

martes, 1 de mayo de 2012

El Sol cabe en un superordenador

El tiempo en el Sol está revuelto. Una serie de tormentas solares a principios de marzo enviaron a la Tierra en apenas tres días energía suficiente como para alimentar Nueva York durante dos años. Ahora, tras dos semanas rotando por la cara oculta del sol, la región de la superficie solar de donde procedían las tormentas, llamada AR1429, vuelve a emerger, pero ya está calmada: “La mancha AR1429 es apenas una sombra de lo que era”, informa la web de clima espacial. Buenas noticias para los operadores de satélite, que toman medidas para proteger los equipos cuando hay mal tiempo solar. Pero no pueden bajar la guardia, porque se sabe aún demasiado poco del Sol como para predecir su comportamiento con antelación. Elena Khomenko, investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), se propone cambiar eso con una simulación de la estrella que ocupará varios millones de horas de cálculo por procesador en potentes superordenadores. No es solo que los expertos sean incapaces de predecir si habrá tormentas solares, un fenómeno que puede provocar daños en los satélites en órbita y cortes del suministro eléctrico. Los modelos ni siquiera pueden explicar aún por qué la actividad solar sigue un ciclo de unos 11 años, aunque hace siglo y medio que se sabe que en ese período la cantidad de energía que emite el Sol disminuye hasta un mínimo y luego vuelve a aumentar. El Sol está ahora en el ciclo 24 (hay datos desde 1755), que empezó en mayo de 2008 tras un mínimo inesperadamente largo. “El ciclo actual debía haber empezado mucho antes, ha habido que volver a ajustar los modelos. Ahora se prevé que se alcance el máximo a principios de 2013 y sea el menos activo del último siglo”, dice Manuel Collados, del grupo de solar del IAC.

Quién sabe si no habrá que ajustar las predicciones de nuevo. Por ahora los modelos predictivos que funcionan mejor se basan en ciclos anteriores; pero no en un conocimiento profundo sobre el funcionamiento del Sol. Como dice Khomenko, “no se sabe aún por qué la actividad del Sol sigue un ciclo de 11 años, y no de cinco o de 20”. Ella no aspira a dar una respuesta. Pero su trabajo servirá para modelizar mejor, y por tanto predecir, las manifestaciones externas de ese ciclo de actividad, como las tormentas solares.

Tormenta solar es un término genérico que engloba fenómenos de distinta clase, como las fulguraciones y las eyecciones de masa coronal. Las fulguraciones son explosiones que liberan miles de millones de megatones de energía, y en las que el material de que está hecho el Sol, gas muy caliente llamado plasma, se calienta millones de grados. En las eyecciones de masa coronal (EMC) salen despedidas enormes burbujas de partículas cargadas que pueden dañar los satélites y equipos electrónicos si llegan a la Tierra. Las fulguraciones son hoy impredecibles; en el caso de las EMC, si están orientadas a la Tierra se estima un tiempo de llegada de un par de días. Ambos fenómenos se asocian a las manchas solares, regiones de la superficie del Sol donde se concentra el campo magnético.Pero ¿por qué? “No entendemos cómo se forman estas erupciones violentas en la superficie del Sol”, dice Khomenko. Su objetivo es describir la relación entre el campo magnético del Sol y el plasma.

Su proyecto es lo bastante novedoso como para haber recibido financiación del Consejo Europeo de Investigación (ERC) durante cinco años. Se concentra en modelizar la cromosfera, la capa exterior del Sol, donde se observan los cambios más espectaculares en la actividad. La apariencia de la cromosfera puede cambiar en minutos durante las fulguraciones.Los físicos solares como Khomenko recurren a las simulaciones porque “en el Sol no se pueden hacer experimentos; lo que hacemos es desarrollar ecuaciones muy complejas que tratan de describir la física”. Una buena simulación debe describir bien la realidad conocida —las observaciones disponibles—; solo así pueden resultar fiables sus predicciones cuando deja de haber datos. Hoy, además de los telescopios solares en los observatorios basados en Tierra, como el del IAC en El Teide (Tenerife), hay cinco satélites que observan directamente el Sol —de las agencias espaciales europeas (ESA), estadounidense (NASA) y japonesa—, más otros con instrumentos que dan información complementaria. El resultado es que hay observaciones cada vez más precisas, que detectan cambios rápidos y ven más detalles en la superficie del Sol. Y las simulaciones actuales se han quedado viejas: no describen esos cambios.

Para mejorarlas, explica Khomenko, hacen falta mejores ecuaciones. Una de sus aportaciones es introducir en los cálculos la frialdad del Sol. El plasma está hecho de átomos tan calientes que están ionizados —tienen carga eléctrica en vez de ser neutros, como los átomos de gases a temperatura ambiente—; pero el Sol es una estrella relativamente fría, y el resultado es que su plasma está muy poco ionizado: “En las partes mas frías de la atmósfera solar solo una de cada 10.000 partículas está cargada”, explica Khomenko. “Los modelos actuales no tienen en cuenta esta característica porque las ecuaciones eran ya muy complejas sin ella, no había recursos para resolverlas. Nosotros lo tendremos en cuenta”.

Para comprobar si su modelo se ajusta a las observaciones lo harán correr en dos grandes superordenadores, el MareNostrum y el LaPalma, de la Red Española de Supercomputación (RES). Ocuparán varios millones de horas de procesador de tiempo de cálculo, ejecutadas en paralelo. “Para comparar, 100.000 horas de procesador corresponden a un ciclo solar completo, de 11 años. Que sepamos, es la primera vez que se hace algo así”, dice Khomenko.

Si el modelo funciona se podrá predecir mejor el tiempo solar. “Ahora aún no podemos hablar de predicción. Solo podemos saber que una tormenta que emite partículas cargadas va a afectar a la Tierra si vemos cuándo se produce; entonces tenemos un par de días de margen para tomar precauciones”, dice Collados. Lo ideal sería ver una mancha como AR1429 y saber de antemano si generará tormentas. http://sociedad.elpais.comleer mas

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El Sol lanza ataques furtivos

Imagen del Sol en tres dimensiones obtenida por las sondas STEREO
El Sol puede convertirse en una terrible amenaza cuando envía enormes chorros de plasma hacia la Tierra. Una tormenta solar muy potente, que, en el peor de los escenarios, podría acabar con nuestros sistemas energéticos y de comunicaciones, se espera para 2012, según un informe de la NASA. Los astrónomos trabajan para poder predecir esos arrebatos cósmicos con unas seis horas de antelación, pero quizás no sea posible en todos los casos. Una nueva investigación señala que un tercio de las explosiones del astro rey son «ataques furtivos» que pueden ocurrir sin previo aviso. El inquietante estudio aparece publicado en la revista Astrophysical Journal. «Si los 'hombres del tiempo espacial' se fijan en algunos de los signos tradicionales de peligro, se perderán una importante parte de las erupciones solares», asegura Suli Ma, investigador del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica (CfA, por sus siglas en inglés). Para llegar a esta conclusión, Ma y sus colegas analizaron 34 erupciones solares durante ocho meses con la ayuda de las naves espaciales gemelas STEREO (Solar Terrestrial Relations Observatory), lanzadas en 2006 por la NASA y que permiten estudiar el Sol desde dos ángulos diferentes al mismo tiempo. Una de las sondas idénticas está situada delante de la Tierra, y la otra, detrás, lo que proporciona una «visión en estéreo» de nuestra estrella.
Este sistema es perfecto para estudiar las eyecciones de masa coronal, grandes explosiones de mil millones de toneladas de partículas hacia el espacio lanzadas a una velocidad superior a un millón de millas por hora. Cuando las partículas cargadas llegan a la Tierra, interactúan con el campo magnético de nuestro planeta, lo que podría crear una tormenta geomagnética. Este fenómeno puede interferir con las comunicaciones por satélite e interrumpir las redes de energía, o incluso bloquear nuestros satélites en órbita.
Antes de utilizar el sistema STEREO, los científicos pensaban que estas eyecciones iban acompañadas de señales de advertencia como erupciones (pequeñas explosiones acompañadas por la radiación de alta energía), el oscurecimiento de la corona solar o la aparición de filamentos ( largos lazos de plasma que surgen violentamente de la superficie del Sol). De esta forma, creían que al observar estas señales podrían predecir una erupción inminente.
Como predecir un tornado
Sin embargo, no parece tan fácil. La nueva investigación ha descubierto que once de las 34 erupciones solares observadas por las sondas gemelas son «furtivas», es decir, que no pudieron ser identificadas con antelación. Por lo tanto, cualquier sistema diseñado para anticiparse a las tormentas solares podría fallar una de cada tres veces.
«Los meteorólogos pueden advertir de la llegada de un huracán con días de antelación, pero sólo tienen unos minutos para predecir un tornado», explica el astrónomo Leon Golub, del CfA. «En la actualidad, la previsión del clima espacial se parece más a las advertencias de un tornado. Podemos saber que una erupción es inminente, pero no podemos decir exactamente cuándo va a suceder. Y a veces nos cogen por sorpresa».
El equipo trabaja ahora por encontrar nuevas pistas que hayan pasado inadvertidas y que puedan avisarnos de que esta amenaza se nos viene encima. Prepararnos para afrontarla puede ser una cuestión de supervivencia. http://www.abc.esleer mas

sábado, 16 de octubre de 2010

Un estudio arroja luz acerca de cómo el Sol afecta al clima de la Tierra

La actividad solar ha afectado recientemente la naturaleza de la atmósfera de la Tierra y el clima de modos inesperados, según un estudio nuevo publicado en la revista Nature. El estudio, llevado a cabo por investigadores del Imperial College London y la University of Colorado, muestra que un descenso de la actividad del Sol no siempre significa que la Tierra se enfríe. Está bien establecido que la actividad del Sol crece y disminuye en un ciclo de 11 años y que, a medida que su actividad disminuye, la cantidad total de radiación que alcanza a la Tierra decrece. Ahora, un estudio ha observado la actividad del Sol en el período 2004-2007, cuando se encontraba en la fase de bajada de su ciclo de actividad de 11 años.

Aunque la actividad del Sol declinó a lo largo de este período, la nueva investigación muestra que ello podría haber provocado que la Tierra se calentara. Al contrario de lo que se esperaba, la cantidad de energía que alcanzó a la Tierra en longitudes de onda visibles aumentó en lugar de disminuir con la menor actividad del Sol, causando este efecto de calentamiento.

Siguiendo a este sorprendente descubrimiento, los investigadores del estudio creen posible que la situación inversa también se dé, es decir, que en períodos en los que aumenta la actividad del Sol, tiende a enfriar la Tierra, y no a calentarla. Esto se basa en lo que ya se sabe sobre la relación entre la actividad del Sol y la cantidad total de energía que emite.http://observatori.uv.es/
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