Chorros lanzados por microcuásares desde nuestro propio "patio trasero" intragaláctico también son fuentes de fotones gamma de energía extremadamente alta.
Este último hallazgo de los científicos del Observatorio Internacional de Rayos Gamma Cherenkov de Aguas a Gran Altitud (HAWC) cambia radicalmente la comprensión previa de los mecanismos responsables de la formación de la radiación cósmica de energía ultraalta, limitados hasta ahora a fuentes astrofísicas como los núcleos activos de galaxias distantes, y en la práctica marca una revolución en su estudio posterior.