Cristian Willemöes
“El universo tiene pinceladas, gestos. Tenés que saber encontrarlos”, dice Cristian Willemöes, por teléfono, desde La Plata. La metáfora que usa para describir cómo es ser un aficionado a la astronomía tiene reminiscencias de su antigua profesión, la arquitectura, de la que se jubiló hace apenas un mes. Tiene 67 años y trabajaba en el área de Arquitectura del CONICET, donde se dedicaba a la construcción de institutos de ciencia. Ahora, desde el retiro, pergeñó un plan para darle una nueva vida a los diez telescopios y setenta binoculares que tiene en su casa: “Me compré un cielo en Sierra de la Ventana”, dice. “Un terreno que todavía tiene un cielo bastante bueno. Construí unas cabañas turísticas y voy a montar un telescopio remoto para descubrir nuevos cometas”.
