Los científicos ya tienen una vislumbre de cómo la inteligencia artificial les ayudará a explorar el cosmos en el futuro. Los ingenieros astrofísicos enseñan a las naves espaciales a pensar por sí mismas y a tomar decisiones solas: esas máquinas ya son capaces de colectar y analizar información científica, y luego seleccionar los datos que deben enviar a la Tierra, sin ninguna participación humana. El mejor ejemplo es el sistema AEGIS (Autonomous Exploration for Gathering Increased Science) de la NASA, que ha sido probado en el robot Curiosity desde 2016 y que tiene el potencial de acelerar los descubrimientos científicos en Marte, según un informe publicado en la revista Science Robotics.
