Los astrónomos que estudian una supernova muy conocida han encontrado niveles inusualmente altos de elementos químicos clave relacionados con la vida, lo que ha cambiado las ideas que se tenían desde hace tiempo sobre cómo los planetas y la biología obtienen sus ingredientes esenciales.
El universo a menudo esconde sus mayores secretos en su luz más tenue. Un remanente de supernova de siglos de antigüedad está revelando uno ahora. Nuevos datos ofrecen un vistazo poco común a cómo las estrellas elaboran los ingredientes de los que dependemos.
Cómo el equipo descubrió una sorpresa química estelar
Investigadores de la Universidad de Kioto y la Universidad Meiji utilizaron el satélite japonés XRISM para examinar Casiopea A, un famoso remanente de supernova en la Vía Láctea. El microcalorímetro Resolve de XRISM proporcionó una espectroscopia de rayos X nítida —aproximadamente diez veces más precisa que los instrumentos anteriores— para aislar señales químicas débiles, normalmente difíciles de detectar.
Al comparar las líneas de emisión detectadas con los rendimientos previstos de los modelos de supernovas establecidos, el equipo realizó un descubrimiento sorprendente: el cloro y el potasio estaban presentes en cantidades muy superiores a las permitidas por la teoría. Estos elementos "impar-Z" (aquellos con un número impar de protones) han sido durante mucho tiempo notoriamente difíciles de explicar en los modelos de abundancia cósmica.