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jueves, 28 de julio de 2016

Una enana blanca azota con un rayo misterioso a una enana roja

Esta ilustración nos muestra el extraño objeto AR Scorpii. En esta singular estrella doble, una estrella enana blanca, que gira sobre sí misma a una gran velocidad, impulsa electrones hasta casi la velocidad de la luz. Estas partículas de alta energía sueltan ráfagas de radiación que azotan a la compañera, una estrella enana roja (a la izquierda), y hacen que todo el sistema pulse de forma dramática cada 1.97 minutos con radiación que va desde el ultravioleta hasta las ondas de radio. Crédito: M. Garlick/University of Warwick/ESO.
Utilizando el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO, junto con otros telescopios situados tanto en tierra como en el espacio, un equipo de astrónomos ha descubierto un nuevo tipo de estrella binaria. En el sistema AR Scorpii, una estrella enana blanca, que gira sobre sí misma a gran velocidad, impulsa electrones hasta casi la velocidad de la luz. Estas partículas de alta energía sueltan ráfagas de radiación que azotan a la compañera, una estrella enana roja, y hacen que todo el sistema pulse de forma dramática cada 1.97 minutos, con radiación que va desde el ultravioleta hasta las ondas de radio. La investigación se publicará en la revista Nature el 28 de julio de 2016.

sábado, 18 de abril de 2015

Una enana blanca podría haber despedazado un planeta que pasaba

En esta imagen de Chandra de NGC 6388 los investigadores han encontrado indicios de que una estrella enana blanca puede haber despedazado un planeta que se acercó demasiado. Cuando una estrella alcanza su fase de enana blanca casi todo el material de la estrella se concentra en un cuerpo que tiene un radio cien veces menor al de la estrella original. Crédito: NASA/CXC/IASF Palermo/M.Del Santo et al; NASA/STScI.
La destrucción de un planeta puede sonar como algo de ciencia ficción, pero un equipo de astrónomos ha encontrado indicios de que esto puede haber ocurrido en un antiguo cúmulo de estrellas al borde de la galaxia la Vía Láctea. Una estrella enana blanca (el núcleo denso de una estrella como el Sol que ha agotado su combustible nuclear) pude haber desgarrado un planeta que se acercó demasiado.

¿Cómo pudo una estrella enana blanca, que sólo tiene el tamaño de la Tierra más o menos, ser responsable de un acto tan extremo? La respuesta es la gravedad. Cuando una estrella alcanza su etapa de enana blanca, casi todo el material de la estrella se encuentra empaquetado en un radio que es una centésima parte del radio de la estrella original. Esto significa que, en encuentros cercanos, la atracción gravitatoria de la estrella y las mareas asociadas, provocadas por la diferencia en la atracción ejercida sobre la cara del planeta dirigida hacia la estrella y la opuesta, se ven muy reforzadas. Por ejemplo, la gravedad en la superficie de una enana blanca es más de diez mil veces mayor que la gravedad en la superficie del Sol.